Muy cerca de Caspe, en la zona conocida como Plana de Pilón, junto al río Guadalope, a tres kilómetros del casco urbano, siguiendo la carretera A-221 en dirección a la población de Chiprana puede visitarse una zona de trincheras. Pueden verse, y entrar en los espacios señalados, diferentes nidos de ametralladoras, así como también, galerías de hormigón enterradas que comunican algunos de estos nidos entre si y que protegen del fuego enemigo a los defensores. Es recomendable llevar calzado adecuado para la visita. Estas trincheras, que se extienden unos 300 mts por el lado izquierdo de la carretera, presentan la clásica disposición en zigzag, para detener la proyección de la metralla.
Hay un panel informativo que se ve desde la carretera y diferentes paneles más que el tiempo y la intemperie los hacen ilegibles.En Caspe los sublevados asaltaron el ayuntamiento en los días inmediatos a la rebelión. Pocos días después, tras durísimos enfrentamientos y combates que se desarrollaron en el casco urbano, los milicianos recuperaron la población. Desde entonces la retaguardia se mantuvo con cierta tranquilidad, sufriendo sistemáticos ataques de la aviación rebelde, tanto en el campo de batalla como en las posiciones defensivas, con un elevado número de víctimas civiles y militares.
Tras la derrota del ejército republicano en Teruel, las tropas rebeldes avanzaron rompiendo la línea del frente y en pocas jornadas cayeron las plazas republicanas de Alcañiz, Montalbán, y finalmente, el 15 de marzo, el Cuerpo de Ejército Marroquí llegó a Caspe. Tanto en esta posición, como en la que se extiende al otro lado de la carretera, y en todas las demás que hubo en el entorno de la población, las tropas republicanas, incluidos los brigadistas internacionales, resistieron con firmeza la batalla que se prolongó hasta el 17 de marzo a un contingente de tropas sublevadas muy superior en número y armamento.