belchite Pueblo Viejo (Belchite) AudioGuía

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Descripción
Belchite, en la carretera A-222, fue testigo de una de las batallas más duras de la guerra que provocó la sublevación de Franco. Las cifras hablan de 5.000 muertos, centenares de heridos y miles de prisioneros. Realmente Belchite vivió dos batallas: La primera, durante los 14 días que van entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre de 1937, fue muy dura y al final se resolvió en las calles del pueblo, luchando casa por casa. En ella las fuerzas republicanas tomaron el pueblo. La segunda fue 6 meses después, en Marzo de 1938, cuando los sublevados empezaban a superar el frente de Aragón y volvieron a hacerse con el control de Belchite. El pueblo, conocido como Belchite Viejo, quedó muy dañado. Hoy, mediante visita guiada que hay que concertar con la Oficina de Turismo, pueden verse los restos. No quedó así tras las dos batallas. Aunque eran muy visibles los efectos de los combates y muchas casas y edificios habían quedado destruidos. A ello contribuyeron mucho los bombardeos de la aviación nazi y fascista que Hitler y Mussolini habían enviado en apoyo de Franco. El Belchite Viejo no quedó tan arrasado y desolado como puede verse en la actualidad. De hecho, acabada la batalla, incluso antes de acabar la guerra, el pueblo empezó a recobrar actividad. En el pueblo viejo de Belchite  se vivió hasta que, en 1954, con todo el rango y boato, el mismo Franco inauguró el pueblo nuevo y entregó las llaves de las nuevas viviendas. En el viejo Belchite hubo gente viviendo bastantes años después, hasta 1964 que lo dejaron sus últimos habitantes. El viejo Belchite fue destinado a la propaganda del franquismo. El propio dictador vetó su reconstrucción. En Junio de 1939 se publica un edicto que prohibe hacer reparaciones en edificios dañados por la guerra. El Régimen ha decidido que el pueblo viejo de Belchite sirva como recuerdo y homenaje a quienes lucharon contra el marxismo. A principios de 1940, cuando se ha decidido construir un pueblo nuevo, el régimen explicaba: Franco “ha querido que las ruinas gloriosas de Belchite queden en el prestigio intacto (sic) de su dolor actual” como un “montón de ruinas que sembró el marxismo como huella inequívoca de su fugaz paso”. A partir de ese momento el pueblo viejo, aunque tiene espectaculares ejemplos del arte mudéjar que aún pueden verse a pesar de su estado ruinoso, queda abandonado por el régimen. Años después, cuando la gente se va a vivir al nuevo Belchite el pueblo viejo queda a merced de las fuerzas de la naturaleza, de los expolios, de las visitas incontroladas y del vandalismo. Todo ello hasta que, en 2013, el Ayuntamiento decidió cerrar el recinto y obligar a que las visitas sean guiadas. En la visita pueden verse espacios muy significados para la memoria democrática. Todo el pueblo viejo es un ejemplo pero aún se reconoce la Plaza Nueva, en la que se produjeron fusilamientos, lo que fue la cárcel de la que fueron sacadas personas para llevar a los lugares de ejecución y una gran cruz de forja que recuerda a los caídos.

La plaza nueva y la cruz de los caídos al fondo

ejemplo de arte mudéjar y su estado actual