Descripción
En el Paseo del Canal, en la esquina con la calle Santa Gema, quedan las tapias de lo que fue la antigua Fundición de Alumalsa. Están enfrente de las antigua graveras que hoy en día ocupa el Parque de la Paz.
Es una pared gris en la que Vicente Basanta López, albañil en paro, estaba haciendo una pintada. Era el 5 de febrero de 1977, ya había muerto el dictador pero aún no se habían celebrado las elecciones a las Cortes Constituyentes. Vicente Basanta pintó sobre ese muro "Trabajo Sí, Policía No" y quiso añadir en la pintada la hoz y el martillo. En ello estaba cuando apareció un policía armada, Francisco Tovar Tovar, que estaba de permiso, que paseaba con su familia y que al ver a Vicente y la pintada que hacía, sacó su pistola, le encañonó y le puso contra la pared.Vicente, nervioso, aterrorizado, intentó salir corriendo. El policía disparó y tres disparos alcanzaron a Vicente por la espalda, dos de ellos en la cabeza. Lo llevaron a la clínica de San Juan de Dios en muy mal estado y a los quince minutos de su ingreso falleció.
El asesinato de Vicente Basanta quedó, como tantos otros, impune. Tras su muerte el estado fascista y represor actuó privando a la familia de un juicio justo y preparando pruebas que "demostraban" que el policía actuó en legítima defensa. Vicente fue tratado como "un delincuente habitual muerto a tiros en un enfrentamiento con la policía".
Una Comisión ciudadana puso en marcha una iniciativa popular para la recuperación de la Memoria y el buen nombre de Vicente Basanta que, además de sacar a luz la verdad de lo sucedido, consiguió que haya una calle en Zaragoza dedicada a él. Hoy, en aquellas tapias, hay días que aparece escrito "Trabajo Sí, Policía No". Manos anónimas lo escriben en recuerdo de Vicente, pero sistemáticamente las brigadas municipales borran la pintada.