Si pasas de Aragón a Francia, por el túnel del Somport, entras en los Pirineos Atlánticos, llegas a Oloron-Sainte Marie. Tomas la carretera D936 y, a unos 15 Km, podrás ver una zona con robles. No es un bosque natural, son los árboles que a mitad del siglo pasado plantó la administración francesa para intentar tapar la vergüenza de un campo de concentración.
En ese bosque estuvo, y está aunque hayan intentado borrarlo, el campo de Gurs.
Se levantó, deprisa y corriendo, en 1939, apenas unos días después de que Franco diera por concluida la guerra de España que había propiciado con su golpe de estado contra República.
Contaban las autoridades francesas de aquellos tiempos que Gurs era un campo de “refugiados” para quienes, después de haber luchado contra Franco, habían sido derrotados, para quienes tuvieron que huir del régimen franquista por ser republicanos o republicanas, para quienes habían quedado sin futuro posible, para quienes sabían que serían perseguidos o perseguidas por sus ideas de libertad, por su compromiso con la democracia.
Gurs sirvió para detener a combatientes de las brigadas internacionales, a milicianos republicanos, a familias enteras, a militantes del PSOE, del PCE, a sindicalistas… Todos y todas eran perdedores de la guerra. Todos y todas huían de la barbarie franquista.
Posteriormente, cuando los nazis invadieron Francia, Gurs sirvió, también, para encerrar y clasificar a comunistas, gitanos, malhechores, y judíos como estación intermedia camino de Auswitch.
Hemos estado en el homenaje que, todos los años, en Abril, se rinde a las personas que por allí pasaron.
Hacía frío, y llovía. Era fácil imaginarse lo que pudo ser la vida en Gurs. Aquello era un lodazal en invierno, los barracones, como demuestra una réplica levantada allí mismo, eran de sencillas tablas que no aguantaban la lluvia ni protegían del frío. El único calor era el que podían darse las personas hacinadas en su interior, mal alimentadas y peor vestidas.
En Gurs no había alambradas electrificadas, pero hubo alambradas que separaban, que rompían familias. No había torres desde las que ametrallar prisioneros/as, pero había guardias armados que continuamente controlaban a las miles de personas condenadas a vivir el hambre, la miseria, las ratas, las infecciones. Tampoco hubo cámaras de gas. La gente moría de hambre y de frío.
Por Gurs pasaron miles de personas, las cifras oficiales hablan de 63.929, de ellas más de 25.000 fueron españoles y españolas y más de 6.000 brigadistas internacionales. Eso es la historia, lo que deberíamos conocer, pero como todo lo que tiene que ver con la memoria democrática se intenta tapar, con bosques como en Gurs, con silencios como en este país.
Los robles disimulan, pero no callan la voz ni la conciencia. Gurs es una lección de la historia, es un ejemplo de lo que nunca debió pasar. Lamentablemente hoy, 87 años después, seguimos viendo personas obligadas a marchar de sus casas, huyen de la guerra, del miedo y exactamente igual que hace 87 años, los “acogen” como hicieron con republicanos y republicanas en aquel campo que quisieron tapar con robles. Hoy hay, desgraciadamente, muchos otros campos de Gurs en los que malviven miles y miles de personas que, como los/as republicanos/as de este país, huyen de sus casas para salvar la vida.
El campo de Gurs, en la región del Bearn, es una lección de la historia, es un ejemplo de lo que nunca debió pasar. Además de recordar a quienes allí fueron internados/as, es un aldabonazo a nuestra memoria, nos hace ver el terror fascista, nos recuerda esa obligación moral, y democrática, que tenemos de no olvidar y, además, en estos tiempos en los que resurge el fascismo, tenemos el deber de recordar lo sucedido en Gurs, y en otros campos de concentración.
Tenemos que denunciar las políticas asesinas de Trump y Netanyahu que, hoy en día, están provocando guerras, cometiendo genocidios y forzando la huida de sus casas y territorios de Gaza, del Líbano y de aquellos lugares que bombardean y atacan, al más puro estilo fascista y con absoluto desprecio de la legalidad internacional.
Ahí hemos estado, representando a IU Aragón Marta Abengochea, Coordinadora General y yo mismo, como Director Ejecutivo de la Fundación 14 de Abril. Junto a delegaciones oficiales de todos los lugares que tuvieron allí detenidas personas hemos participado en el homenaje rendido a quienes por allí pasaron, pero especialmente hemos recordado a los más de 5.000 aragoneses que vivieron el infierno de Gurs.
El Gobierno de Aragón no ha enviado representación oficial. Un año más, ese vacío e indiferencia, de Azcón y su Gobierno, lo ha ocupado la delegación de IU y de la Fundación 14 de Abril que ha dejado una sencilla ofrenda floral en memoria y recuerdo de los/as más de 5.000 aragoneses y aragonesas que por allí pasaron
Gurs, 12 de Abril de 2026
Adolfo Barrena, Director Ejecutivo de la Fundación 14 de Abril
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